En este texto, la autora pone en consideración una selección de columnas emitidas en el programa radial «El discreto encanto de los galenos» trasmitido por Radio Universidad de Córdoba.

Desde 1997 a la fecha, tuvo la oportunidad de ocupar un espacio en un medio de comunicación tan especial como la radio, donde la palabra se lanza a un auditorio sin rostro, a sabiendas de la posibilidad del malentendido, ya que en definitiva es el oyente quien da sentido a la palabra dicha.

Tratar temas familiares, cotidianos, sin renegar de la teoría, evitando oscurantismos, sin caer en la tentación de dar recetas, buscando despertar interrogantes, provocando al oyente desde un discurso que no intenta ser acariciador, era el desafío.

Escribir también lo es, no sólo por quedar expuesto, sino porque la palabra escrita supone hacer caer la omnipotencia de pretender decirlo todo.

En Páginas de radio: Familia, sin el soporte de la voz, los lectores se encontrarán con temáticas abiertas, con disparadores para el diálogo sobre los hijos, desalojando culpas para poder alojar preguntas.